Underwood Girls




Quietas, dormidas están,
las treinta, redondas, blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas, aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas, y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula, como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco a blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras, sin sentido,
ese, zeda, jota, i…

Pedro Salinas, Generación del 27.

Sortilegio del amor

Amor es estigma inapelable por definiciones instaladas a priori de las acciones instintivas del animal humanizado.

Amor es irrefutable búsqueda sin cierre que nos arroja a la desolación en desconsuelo de la tragedia que nos han insertado como dispositivo inimputable.
Es la incertidumbre que si llega a sugerir una certeza de cierre o realización…

Deja de ser amor.

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Tiempo de expiración

De perruno artificio

Rodeó la diapasón de su intersticio.

Manivela en detrimento

De los lóbulos frontales que maneja la sin razón en voraces aspavientos.

 

Sin cuita y sin cerrojo

Otorgó en la imprudencia

La retina sistólica de sus inefables ojos

En temor embebidos ante elixir corrosivo.

Áspero y fugaz y no adorno vivo.

 

Diástole despiadado tomo prenda de

La bruma sensible que emanó cual

Lava volcánica y estalactitas de caverna.

AS redentor arde candente

Agonía entre aceptación y rechazo

Por el vuelo del ave indiferente

Que solo en beneficio de su ego

Estalló en triza traicionera el amor

Verosímil de lealtad certera

Perpetuidad, goce inexplicable.

De la búsqueda del ser, al recorte del el alma en la correspondencia… Es consecuencia y entraña efímera: (cruel pertenecia) sobre el inefable temor de la inexistencia.

La falencia es goce inconsciente y elegido: causa de soslayarse en el eterno placer doliente del olvido. A través de la incógnita jamás resuelta que consuela al orgasmo en la eterna incongruencia.

Retina en estallido asfixiado que anhela en el olvido la coincidencia en el amor deplorado: causa de ceguera de ensayística Saramago que niega el iris latente de Sábato endemoniado.

Bandoneón de patriarca enmudecido calco fiel de nostalgia en el olvido: tácito talante; flama ante sordo silencio… urge tallo de hinojo en placer insurrecto.

Empero la no condescendencia, abre en su pecho alquitrán de daga que emula en la mirada esquiva el abandono de la empresa en amante que al placer que derriba.

Oxímoron del Averno (su alma autista está de acuerdo)/ Antítesis del olvido en templo álgido del deseo coincidente ruin y esquivo.

Anarquista, otrora esencia promiscua, borbotones de artilugio en la impecable conquista hasta aburrirse en el manual de príncipe mustio.

Rueda así su alma sin recortes a medida, hunde arpones en parábolas de entrega suspendida sobre damas que emocionan sus equiláteras en bridas.

Para Honorio, de letras amigo.

Eros

Amar desde la falencia, se interpreta como acto egoísta. Humana es la estrategia que de la consciencia está excluida.

No es artilugio que el amante premedita, ni plan siniestro del alma severa e inaudita…

Es comprender que la búsqueda jamás será satisfecha, pues la completud es la clave de la existencia.

Expandirse a través del ser amado para ceder a la expansión del que ama (oxímoron) en tensión al temible falo.

Pérdida inevitable! El amor no satisface el milagro. Si oblietera la búsqueda con la satisfacción… Créame, amante/amado… Eso no es amor.

Del olvido

De la substancia en lo abstracto… Antitético y lapidario (cual lija en cajita de música que aleja la nómina de Lorca en rengada musa)

Los rezagos del bienestar deberían borrarse, de la nostalgia son el germen inevitable… De olvido qué sabrá un poeta?

Las lágrimas: chorrera bruma y densidad en perpetuidad de la cuesta. Silbidos que imponen al tímpano que ensordece…

Jarabes de aliento cercano al ayuno que esquivan el beso en la peste. Humos de las esquinas; letrinas de fondo en una tarde de rutina.

Errada comprendo que lo dañino es ancla del recuerdo (es el círculo del vértigo que nos aleja del mundo verosímil impuesto).

Jettatore.

Estigma en la dermis, ( más aún en la epidermis).

Imponen el peso del castigo cual orejas mustias de un burro, cargadas de penas y de siglos.

Sistema socio/penal: pena de valor reglamentario para quién no corresponde al espejo del galardón estético “standard en el cruel decálogo)

Yeta, Caco, Natalia, mariposón… Cursientos, planeros, que acceden injustamente al paradigma no sin la catárquica e inmediata humillación.

Corresponder en el penado intersticio, blanco lacunar, necesario despotismo. Para el rezagado en imaginario colectivo… No menos impuesto que el individual, desalmado e irrisorio monarquismo.

Europeos solo a través del deseo… Paupérrimo, invisible… De quiénes fueron sus bisabuelos (incapaces de pertenecer a su blancor elitista) sin reconocer el cacho e’ carne de oportunidad latinista… Más solo cual servidumbre, jamás siendo pertenencia de vena en el derrumbe.

Rencor y odio a la vena de la pertenencia… El mestizo es antónimo de alegoría en la belleza. El pelirrojo en cada una de sus pecas, peca de yeta… como lamparita de bar embadurnada en la kereza.

El rollizo que en el Renacimiento fuera óleo en la belleza, en oxímoron a la flacura digna en la pobreza… Hoy es rezago y burla de los huéspedes que envidian al que come sin culpa en la negación que la inmunda imagen rebota en el espejo de vitrina ecuestre.

Cliché plástico y ruido… De barro, citó Galeano… De silencio y barro sin estereotipo.

Vientre animal; Mente civilizada.

En ojos de hembra observé

Taimada su firme pertenencia.

Civilización en estallidos retinales

Solo expresaba su rutinaria vehemencia.

Alojando al recesivo en su entraña

Vulneró la retina de matiz inefable

De temor y dolor en la resta de la seguridad intelectual impuesta.

Hembra que se predispone al vértigo

Desaprendiendo el frame establecido

Desespera en la dicotomía intrusa

De la civilización abstracta,

Inexacta … cruel… Exigua.